escribe Jorge Asís, especial
para Editorial Planeta
y JorgeAsísDigital
En la frontera de los 30 años, me sentí -34 años atrás- en condiciones de encarar un precipitado balance generacional. Escribí “Flores robadas en los jardines de Quilmes” entre noviembre de 1975, y octubre de 1978. Entre las virulencias del final de Isabel y la consolidación del Proceso de Videla. La pasión por la cronología me induce a registrar que 1979 entero lo pasé entre rechazos honorables. Los que, simultáneamente, me fortalecían. Las editoriales “no podían” publicarme las “Flores”. Debía entenderlo. Sin embargo los rebotes elegantes trascendían. Y -reitero- me enaltecían. Evoco, incluso, alguna ironía de Carlos Marcelo Thiery, compañero en la redacción de Clarín (que inspirara un posterior libro fatídico):
“Asís se obstina en encerrarse a escribir libros que nadie nunca le va a editar”.
Pero se creaba, paulatinamente, el marco propicio. La favorable expectativa. Mientras tanto, asomaba la levedad de una apertura respiratoria. Evoco aquel sarcasmo de un texto que felizmente nunca publiqué: “¡Vendrá Viola y seremos felices!”. Cuesta aceptar, hoy, que el traspaso del general Videla hacia el general Viola representaba, para la época, un avance. Como una rendija. Desde donde se perfilaba la luz (pero no debo caer en la traición de exagerar. Nunca escribí con mayor libertad interior. Sin urgencias. Tenía la certeza de saber que nadie esperaba mis textos).
Para la trágica frivolidad del momento histórico, entre los escasos iniciados que habían tenido acceso a las “Flores”, la novela era calificada de “dura”. Imposible de ser editada. Thiery, en definitiva, tenía razón. Debo aceptar también que la victimización me resultaba gratificante. Sobre todo para aquellos que me creían víctima (en adelante traté de apartarme de todo aquello que pudiera parecerse a la queja. Aquel que se queja, en la Argentina, pierde, en especial en materia de consideración interior).
Pero por intermedio de Jorge Lafforgue, en febrero de 1980, el original -las dos carpetas de “Flores”- desembocó entre los mármoles de la Editorial Losada. [...] Leer más >>