La chiquilinada de monetizar la presidencia
El Tertuliano deja su huella en la ingratitud barata de la función pública. Una lástima que asome la próxima tobillera.
El Tertuliano deja su huella en la ingratitud barata de la función pública. Una lástima que asome la próxima tobillera.
La pedante ostentación de agresivo occidentalismo categórico tampoco es pasablemente barata.
Cuesta asumir sociológicamente al Fenómeno Milei como la penúltima patología del peronismo contemporáneo.
Cúneo en realidad se raja con el encargo presidencial de estudiar la manera de entrarle judicialmente al conductor de AFA.
Contemplarlos aplaudir al Panelista con energía desbordante producía, en efecto, cierta tristeza estética.
La Piba todavía es directamente insoportable para el sindicalismo.
Por la acumulación de causas los hermanitos ingresaron en el sendero oblicuo que conduce hacia la tobillera.
El ensayo de alternativa real al monólogo del Fenómeno Solitario es, otra vez, el peronismo.
La Welspun factura el paseo en caño 203 millones de dólares, mientras la PYME de don Paolo ofertó 293.
¿Quién lo frena a Trump? Los demócratas se perfilan con un universo de riesgo más temible que China.
Se asiste a la demolición peligrosamente sistemática de Tapia. La cuestión mediática, socia invariable de la razón política.
El disparate inflacionario llega justamente en el momento de máxima vulnerabilidad.
Maduro armó una fuerza descaradamente corrupta. Le estampan la ofensa de ser narcotraficante. Como si fuera cualquier adversario político argentino.
Cuando el Panelista estaba casi sin aire, con un tuit del Tío Scott Bessent lo salvó del abismo.