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Fuerza nacional de incondicionales

La inconveniencia de creer que “está chapita”.

Carolina Mantegari - 10 de agosto 2012

Consultora Oxímoron

Fuerza nacional de incondicionalessobre informe de Consultora Oximoron
Redacción Final Carolina Mantegari

«Próximos momentos horribles para el líder de la Línea Aire y Sol, que tiene el boleto picado. Y para El Niño Cincuentón, que tiene la guillotina pendiente».
Informe Consultora Oximoron (ya publicado)

De los «Nuevos siete samurais» (cliquear), quien inalterablemente anima es la señora Cristina, Nuestra César, la samurai 2.
Con el abuso protagónico de la cadena nacional. Con la redituable designación del enemigo fundamental, la «prensa hegemónica». Sobre todo, con la explotación racional de las descalificaciones, que sirven para desviar el eje. Aluden al infantilismo popular de suponer que Nuestra César «está desbordada», «pasada de vueltas». «Chapita».
Por tonterías semejantes, para Consultora Oximoron se logra que aún no se evalúe, con la magnitud que merecen, las consecuencias prácticas de los grandes proyectos movilizadores que la inspiran. Con claros objetivos de dominación total.

Trátase de la construcción -primero- de una fuerza nacional de incondicionales. Financiada, para colmo, por el Estado Bobo. Induce hacia la ocupación global de la administración pública. La cual, al mismo tiempo, se paraliza.
La aplicación, desde el poder, de los recursos metodológicamente peronistas. Pero para acabar, precisamente, con la influencia estructural del peronismo (ampliaremos).
Segundo. El virtual alejamiento de la «obra» recaudadora de Néstor, El Furia, predecesor y marido extinto. Mientras, en simultáneo, se la celebra (ampliaremos también).

Demoliciones simultáneas

«A la Presidenta no se la interrumpe. Ni se le pregunta. Sólo se la escucha».
Palabras utilizadas por un Camporita, para advertir a los tres empresarios de la Cámara Argentina de la Construcción. Entraban para una audiencia.
El culto grotesco hacia la megalomanía acentúa la condición de mujer providencial. Tono anticipado, aquí, en el opus «El neogorilismo y los aplaudidores» (cliquear).

Fuerza nacional de incondicionalesA los efectos de instalar el calculado providencialismo se necesita imperiosamente demoler, de raíz, cualquier atisbo de legitimidad popular. Que se disponga, naturalmente, a expandirse.
Se asiste -según Oximoron- al proyecto de demolición simultánea de Daniel Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol, samurai 1. Y de Mauricio Macri, El Niño Cincuentón, samurai 4.

«El subte, para hostigarlo a Macri, es como el aguinaldo para esmerilarlo a Scioli», sintetiza la Garganta.

Es, en el fondo, «otra vuelta de tuerca», al decir de Henry James. Una manera de prolongar el triángulo de poder, ya tratado en la miniserie «Cristina, Mauricio y Daniel» (cliquear).
Los tres referentes principales que comparten la centralidad geográfica del primer plano. Mantienen, en común, en sus respectivos dominios, la carencia de reelección.
En la Nación, para Nuestra César. En La Provincia (inviable), para Aire y Sol. En el Artificio Autónomo, para El Niño Cincuentón.

La demolición simultánea de Scioli y de Macri se encuentra en proceso de ejecución. De triunfar -objetivo altamente probable-, adquiere superiores visos de racionalidad el delirio reelectoral que impulsa a los aplaudidores de Nuestra César. Para convertirlo, incluso, en jubileo reelectoral. Excepcionalmente, por una sola vez, en la posteridad del 2015. «Reelección para Todos».

«Cuatro años más con esta señora de vecina, estás mamado», consagra la Garganta expresivamente autorizada del macricaputismo.

Fuerza nacional de incondicionalesLas demoliciones simultáneas de los samurais 1 y 4 respectivamente -Scioli y Macri- que encara Nuestra César, la samurai 2, de ningún modo saltea la indispensable destrucción del samurai 3.
Es Hugo Moyano, El Charol. Con el instrumento de aplicación, aquí, del Comodoro Py.

Pese a representar la ilusoria competición progresista, Hermes Binner, El John Wayne de El Hombre Quieto, samurai 5, inquieta menos. Al cierre del despacho, casi nada.
De todos modos, se le comienza a reprochar, a Binner, por algunos datos arbitrarios del pasado. Salpicaduras, inspiradas en infamias relativas al «Proceso».

Tampoco despunta, hasta el cierre del Informe, la demolición del samurai 6, José Manuel De la Sota, El Cordobés Profesional.
Aquí el cordobesismo brota como dato inofensivamente doméstico, para consumo local. Sólo preocupante si El Cordobés Profesional se acerca, con propósitos de confabulación, al samurai 1, Aire y Sol. Para producir el impacto previsible. La reacción que el peronismo acosado, «morralero» y en la resistencia, espera.
Fuerza nacional de incondicionalesUn eje Buenos Aires-Córdoba. Que no debiera descartarse. Aunque conviene, transitoriamente, olvidarse. Dejarlo al costado de la parrilla.
«Scioli nunca va a romper. Aunque quieran echarlo. Tampoco va a renunciar».

En este cuadro sucinto de demolición, adquiere mayores fundamentos que los que comparten el privilegio de ser los samurais 7, se hagan, olímpicamente, los burros.
Juan Manuel Urtubey, El Brumel del Norte, y Sergio Massa, La Rata del Tigre. «En actitud de espera», diría Neruda.

Recorte generacional

Mientras tanto los distraídos entran solos. En la conveniencia de creer, y repetir, que «está chapita».
Se pelea por cadena nacional con los periodistas. Se dispone a descuartizar, antes del 7 de diciembre, «el imperio de Magnetto», el declarado enemigo fundamental.
Pero con una fría racionalidad Nuestra César crea, en la práctica, una formidable colección de «Vatayones».
Fuerza nacional de incondicionalesTrátase de la fuerza nacional de incondicionales.
Impone, a través de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora, y otros sellos innumerables, el recorte generacional que paradójicamente paraliza, por ineficacia, la administración.
En los setenta, al mecanismo se lo llamaba trasvasamiento.
Con la «colocación», hoy, lo que fracasó oportunamente con la pólvora.

Si la Fuerza Nacional de Incondicionales, el gran proyecto movilizador, le cierra, en 2013 Nuestra César va a llevarse puesto, como si fueran bufandas, a los mini-gobernadores. A los gobernadores coyunturales. Les pondrá, con su dedo selectivamente arbitrario, hasta al último concejal. O diputado. O ministro. U ordenanza.
Sin el derecho elemental a interrumpirla. Ni siquiera preguntarle. Sólo podrán escucharla.
Aplaudirla, al estilo Adelmo, Cornide o Giorgi. Con chispas entre las manos y elevado relativismo moral.

Carolina Mantegari
para JorgeAsisDigital.com
Redacción final. Consultora Oximoron

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