Tío Plinio querido,
A De Narváez, El Elegido, le fastidia recibir consejos cuando no los pide. Ni los paga.
“Tan mal no me va”, suele decir, explicablemente altivo. Cuando lo entrevistan los periodistas contratados de su canal.
Podía haberse presentado, lo más pancho, con un bolsito provocador, en el Juzgado Federal de Primera Instancia de Campana. Donde atiende Federico Efrain Faggionatto Márquez.
Ante el acoso judicial, acaso impulsado desde la política, De Narváez debió reaccionar políticamente. A los efectos de transformar, la declaración indagatoria, en un acto magistralmente decisivo de su campaña. En la puerta austera del tribunal. Ante la multitud de movileros y cronistas. Multiplicado en directo por la totalidad de los canales. [...] Leer más >>







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