Tío Plinio querido,
“¿Se caen?”. “Ya no los aguanto más”. “Aparece cualquiera de los dos y cambio de canal”.
¿Cómo pudieron venirse tan “Barranca abajo”?
“¿A usted, Asís, le parece que llegan hasta fin de año?”.
“Ellos mismos se dinamitan el gobierno. Quieren irse”.
“No pueden tener razonamientos lógicos. Son ilógicos”.
“¿Cómo no van a creer que Cobos los traicionó? Si creen que Lula, también, los traicionó”.
Reflexiones equiparables se escuchan en todas partes. Entre los piqueteros de la abundancia. En el medio, donde cada vez persiste mayor reticencia. Abajo, en cambio, aún se los aguanta. Hasta por ahí nomás. Reflejos del apoyo insuficientemente tradicional.
Acuérdese del ministro, el del abdomen solemnemente respetable. De cuando produjo aquel hallazgo retórico. “La sensación de inseguridad”. Lo dijo para atenuar, conceptualmente, el efecto nocivo de la abrumadora inseguridad. Que sofoca, aún, la provincia de Buenos Aires.
Para atenuar los efectos nocivos de la abrumadora preocupación por la “Barranca abajo”, puede afirmarse que existe una colectiva “sensación de derrumbe”. [...] Leer más >>












