
Tío Plinio querido:
Sabrá que homenajear a Rucci, aquel peronista del paraguas, se convirtió en la manera más plácida de verduguear a Kirchner.
La teoría requiere la perversidad de una explicación.
Ocurre que hay que cuidarse, tío Plinio querido, de la aplicación selectiva de la primera persona del plural.
Sobre todo cuando, la subjetividad del “yo”, se suplanta por el colectivismo sentimental del “nosotros”.
La primera persona del plural sirve para entonar contagiosas canciones del inventariado Víctor Heredia. Pero no sirve menos para tratar ciertos aspectos, relacionados con las grandes causas perdidas.
Se induce, con el “nosotros”, a la tentación del dramatismo. Aunque facilita la nostalgia de la identificación. [...] Leer más >>
















