Tío Plinio querido,
La Vampiresa y Vulgarcito, aunque parezca mentira, se las ingeniaron para banalizar hasta a los muertos de la Amia.
Acuérdese, tío Plinio querido, de cuando el cardenal Bergoglio se lamentaba de las internas que corroían el accionar de los partidos políticos.
A propósito, en cualquier momento se le contará sobre la interna que también debe soportar el propio Bergoglio. Y no para referirnos, precisamente, a las travesuras endiabladas de Monseñor Caselli. [...] Leer más >>
















